RECAP SÓNAR 2026

RECAP SÓNAR 2026

Sónar ha cumplido 33 ediciones y este año lo ha hecho con un cambio que parecía arriesgado sobre el papel: unificar todo el festival en la Fira Gran Via, dejando atrás la división histórica entre el Sónar de día y el Sónar de noche. La pregunta era si echaríamos de menos ese cambio de escenario, ese viaje de Montjuïc a la Fira que marcaba el ritmo de cada edición. La respuesta, después de tres días allí dentro, es que no. Para nada. La programación y el ambiente fueron evolucionando de forma orgánica a lo largo de las horas, de la tarde a la madrugada, sin que tuviéramos que movernos del recinto para sentir esa esencia tan propia del festival. Todo estaba ahí, cambiando de piel según avanzaba el reloj.





El rediseño de los espacios fue otro de los grandes aciertos. El escenario principal desplegó un juego de luces que por momentos parecía tener vida propia, a la altura de los nombres que pasaron por ahí. Y luego está el SonarCar, ese escenario circular en el que los artistas tocan en el centro de la pista, rodeados del público en formato 360 grados. Verlo en directo, con la inmersión total que provoca, fue de lo más especial del fin de semana. Mención aparte merece el SonarHall, ese contraste entre el rojo envolvente de la estructura y la electricidad que se sentía dentro le dio al espacio una magia muy particular, distinta a la de cualquier otro escenario del festival.


En lo musical, Skepta llegó adelantando temas de su próximo disco, Fork & Knife, con esa contundencia que solo él tiene encima del escenario. The Prodigy, por su parte, debutaban en Sónar después de 33 años de intentos por parte de la organización, y lo celebraron a lo grande con un repaso de grandes éxitos que hizo temblar el SonarClub de principio a fin. Charlotte de Witte presentó su nuevo espectáculo audiovisual con una contundencia técnica brutal, y Amelie Lens hizo lo propio con AURA, su primer gran proyecto AV centrado en la luz, el movimiento y la energía, gestado durante todo el último año. Dos referentes absolutos del techno actual demostrando por qué lo siguen siendo.





Pero si tuviéramos que quedarnos con un solo momento de todo Sónar 2026, sería la sesión de Takuya Nakamura en el SonarHall. Su mezcla híbrida de pad y trompeta en directo, construyendo un sonido house y jungle suave, melódico y casi bucólico, fue pura magia, de esas sesiones que se quedan grabadas para siempre. No hubo un solo bajón de intensidad, todo fluía con una naturalidad que parecía improvisada y al mismo tiempo perfectamente medida, nota a nota. La trompeta entrando por encima de los breaks de jungle generaba un contraste precioso, casi orgánico, que encajaba a la perfección con esas cortinas rojas del SonarHall observando la escena. Fue de esos momentos en los que miras alrededor y te das cuenta de que toda la sala está sintiendo exactamente lo mismo que tú.



Lo pasamos increíblemente bien con Nimino y con Sammy Virji, dos sesiones que sumaron energía sin parar en el SonarVillage. SBTRKT se quitó la máscara que lo definió durante años para presentar material nuevo, y WhoMadeWho aportó esa mezcla de directo y baile que tan bien le sienta al césped del SonarVillage al caer la tarde. También nos llevamos un buen rato de Goldie b2b Doc Scott, una combinación de jungle y drum'n'bass de la vieja escuela que demostró que la electrónica más legendaria sigue teniendo mucho que decir. Y Kelis fue una sorpresa preciosa, de esas actuaciones que te recuerdan por qué sigues yendo a festivales.

Ya tenemos la nostalgia encima después de vivir uno de los mejores fines de semana del año. Nos vemos el año que viene, Sónar.